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Manu: La historia de un caballo al que iban a matar con tres meses

La historia de Manu es de esas que te cambian para siempre.
 
En 2015, cuando fueron las riadas del Ebro y estábamos en el hospital con un cordero que rescatamos, nos llegó un aviso de un potro de apenas 3 meses de vida con su mano completamente destrozada. Arrastraba el casco y tenía la extremidad inflamada. Los veterinarios nos dijeron que eso parecía una rotura de radio, que era muy grave y que tenía poquísimas posibilidades de sobrevivir. El aviso advertía de que el propietario era un ganadero y que lo iba a matar fe un disparo el día siguiente.
 
Ya nos conocéis, así que imaginaréis lo que ocurrió. En pocas horas habíamos preparado un vehículo para ir a por él a un pueblo de Cáceres. Lo que encontramos al llegar nos rompió el corazón porque su madre le protegía y no quería que se fuera. Pero el pequeño potro iba a morir en esas condiciones. Y a la madre no la quisieron ceder.
 
De madrugada llegábamos al Hospital. No os imagináis cómo fue el viaje: teníamos que evitar que se diese un golpe porque si el hueso roto perforaba el músculo por la cara interna de la extremidad, que es más delgada, complicaría el pronóstico aún más. El resto de la historia fue un ejemplo de ganas infinitas de Manu por vivir, de sus veterinarios por no rendirse a pesar de que sus propios colegas les recomendaban la eutanasia y de nuestra insistencia por agotar todas las posibilidades.
 
Y 4 meses después Manu empezaba una nueva vida en el Santuario. Allí conoció a Haize, aunque nos costó tres intentos y una hospitalización por lo bruto que era el mayor. Pero una vez Haize aceptó al pequeño, se hicieron inseparables. Y hoy Manu es un caballo inmensamente feliz, tiene sus problemas articúlales, por supuesto. Y cada poco tiempo tenemos que intervenir de una u otra manera. Pero ese es el trabajo de un Santuario. No solo rescatar sino, aún más importante, hacer lo necesario para que pueda ser feliz durante el máximo tiempo posible.

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