Pollos

En 2018 se sacrificaron más de 695 millones de pollos para abastecer el mercado en España (Mapama, 2018) Llamados pollos de engorde o Broilers por la Industria, estas inteligentes y sociales aves son tratadas como unidades de producción. Sus cuerpos han sido seleccionados genéticamente y junto a la alimentación que reciben se promueve un crecimiento rápido sin tener en cuenta su bienestar.

Según datos de la propia industria estas jóvenes aves serán enviadas al matadero con sólo 43 días de vida y un peso desproporcionado de 2,400 gramos. El 4,65% de los pollos en España no aguantaran las condiciones de explotación y morirán de forma prematura. La selección genética que promueve un rápido crecimiento y una pechuga mas grande provoca problemas de locomoción y dolor crónico desde el nacimiento. Siendo habitual la osteoartrosis, las dislocaciones o las fracturas.

El rápido crecimiento de los pollos de engorde se asocia a menudo con la muerte súbita y la insuficiencia cardiaca congestiva según los pollos alcanzan su edad de sacrificio.

Los pollos de la industria de la carne pasan su corta vida confinados en naves similares a almacenes. El sistema de producción ha evolucionado la última década en el estado a mantener 20000 pollos en 2010 hasta que la media actual sea de 60.000 pollos en 2018. Llegando a 150.000 o 200.000 pollos mantenidos en una sola nave. El promedio de espacio es de 14 pollos mantenidos por cada metro cuadrado. A cada uno de ellos le quedará un espacio poco mayor que el área de un sobre.

Debido a la alta capacidad estas naves tienen que mantenerse con un sistema de refrigeración y ventilación constante. Los pollos viven sometidos a un régimen de luz artificial. Los fallos en el sistema eléctrico provocan la muerte por asfixia o quemados vivos de miles de pollos.

Las luces en las naves se mantienen encendidas casi constantemente (Periodos de luz de 17 a 20 horas al día) Esto estimula la alimentación y un crecimiento anormalmente rápido y priva a los pollos de la oportunidad de dormir y descansar, lo cual conlleva graves problemas de salud.

Cuando los pollos alcanzan los 43 días de edad que marca el sacrificio aún siguen siendo crías  que pian como pollitos en cuerpos demasiado grandes. La carga al camión y el transporte provoca más dolor y fracturas.

El método de aturdimiento de los pollos mas usado en la UE en el shock eléctrico en una bañera de agua. Las aves deben ser colgadas bocabajo de unos grilletes para que sus cabezas se sumerjan en el agua. El dolor y la angustia asociados con la inmersión y los grilletes inducen el aleteo la mayoría de las veces, y existe un potencial significativo en un gran número de aves de que ocurran dislocaciones y fracturas.

El aleteo de las aves a la entrada del baño eléctrico hace que estas reciban descargas en las alas, extremadamente dolorosas y angustiosas antes del aturdimiento pero que no les provocan el aturdimiento.

Debido a gran numero de pollos sacrificados para consumo humano, más de 695 millones de pollos sólo en España y la falta de controles e inspecciones en los mataderos muchas de estas aves llegan conscientes a la linea de matanza.

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