Pavos

Cada año se sacrifican más de 27 millones de pavos para abastecer el mercado en España (Mapama, 2018). Los pavos, al igual que los pollos, se concentran en naves mal ventiladas,  a veces con más de 20.000 pavos hacinados en una misma nave. El espacio legal y vital de estos pavos será de 7 pavos por metro cuadrado. Para cuando estén cerca de la edad de sacrificio apenas podrán moverse en la nave.

Los pavos son aves naturalmente curiosas, y pasan gran parte de su tiempo explorando y buscando comida. Los pavos salvajes son capaces de volar y correr a altas velocidades. La ganadería restringe severamente el comportamiento natural de los pavos que es malo para su bienestar mental y los mantiene en condiciones que pueden dañar su salud.

Debido a la fuerte selección genética para el engorde, los pavos machos crecen hasta alcanzar con cuatro meses un peso cuatro veces mayor que su pariente salvaje. 13 kilos con la edad de sacrificio frente a los tres kilos que pesa un pavo que no fue seleccionado genéticamente para el engorde.

Los pavos son criados en naves sobre un suelo que no se limpia hasta que no se vacía la nave. Esto quiere decir que durante cuatro meses el suelo de paja, viruta o cascara de arroz se llenará de excrementos y humedad. Este ambiente altamente insalubre favorece las úlceras en los pies de los pavos y los problemas crónicos de cojeras y dolor. El ambiente se vuelve polvoriento y lleno de amoniaco debido al hacinamiento, favoreciendo la presencia de enfermedades respiratorias.

Los pavos machos se han criado para tener una pechuga tan grande que no les permite realizar una monta natural en las hembras. Es por este motivo que todas las hembras de pavo doméstico son sometidas a la inseminación artificial por parte del humano.

Al igual que los pollos la selección genética para el rápido crecimiento y engorde de estas aves causan una mortalidad significativa durante el crecimiento. La muerte súbita, la enfermedad cardiovascular, la hipertensión pulmonar y la miocardiopatía espontánea del pavo suelen ser las causas más frecuentes.

Debido a que un solo trabajador puede ser responsable del cuidado de hasta 30,000 aves, estas y otras enfermedades y lesiones pueden pasar fácilmente desapercibidas.

Una vez alcanzan el peso del mercado, en promedio 12 semanas de vida para las hembras y 16 semanas de vida para los machos, los pavos se introducen en jaulas y se transportan al matadero. Durante la captura y el transporte de los pavos, es frecuente que estos sufran fracturas en las alas y en las extremidades incluso la muerte. Cuando llegan al matadero sufrirán aún más dolor si son colgados en una cadena de aturdimiento. Los pavos son colgados bocabajo con grilletes de sus piernas. El aturdimiento tiene lugar normalmente con un baño de agua electrificada. Esto quiere decir que bocabajo los pavos sufrirán dislocaciones, fracturas, y descargas eléctricas cuando sus alas toquen el agua ( antes que todo el cuerpo ) que les provocará una inmensa angustia y sufrimiento.

Debido al gran numero de pavos sacrificados para consumo humano (27 millones sólo en España) y la falta de controles e inspecciones en los mataderos que puedan supervisar individualmente el sacrificio, muchas de estas aves llegan plenamente conscientes a la linea de matanza.

Fotos: Aitor Garmendia

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