Ganadería y medio ambiente

En el estado Español se sacrificaron para consumo humano según cifras del Mapama en 2018 más de 903 millones de animales, sin contar peces ni otros animales acuáticos.

La cría y engorde de todos estos animales ejerce una Fuerte presión sobre los recursos limitados: la tierra, el agua y los combustibles fósiles.

La ganadería produce una cantidad relativamente pequeña de carne, lácteos y huevos,  y a cambio es una de las mayores generadoras de gases de efecto invernadero, desertización, pérdida de biodiversidad y contribuye en gran medida al cambio climático y al calentamiento global.

La ganadería es responsable de más del 23% de los gases de efecto invernadero.

Según el informe de la IPCC (Intergovernmental panel on climate change) la ganadería sería responsable del 23% de los gases que contribuyen para el calentamiento climático. A pesar de la elevada cifra hay estudios que afirman que este porcentaje no se corresponde con la realidad. Porque no tiene en cuenta el coste añadido del valor ecológico de los ecosistemas que antes eran ocupados por espacios naturales y se pierden cuando son destinados a la ganadería, o a producción de forrajes y cereales destinados a la ganadería.

Más de 50 toneladas de purines solo en España

Solo en el estado español la ganadería genera más de 50 toneladas de purines al año. Los purines son una mezcla de desechos orgánicos formados por el estiércol y las aguas sucias. A esta mezcla hay que añadirle gran parte de los residuos de antibióticos y medicamentos que los animales reciben, y nitrógeno, fósforo y potasio.

Los vertidos de purines pueden contaminar el suelo por exceso de nutrientes y las aguas y acuíferos con nitratos. La atmósfera por sus emisiones de amoniaco, metano y malos olores. Las personas que se exponen a los purines pueden sufrir desde los malos olores e irritaciones producidas por la urea, hasta la exposición a las nitrosaminas (potencialmente cancerígenas) pasando por la exposición a agentes patógenos como Salmonella, Brúcela, Mycobacterium tuberculosis, Leptospira, Yeersinia, Campylobacter, Erysipelothris, Listeria y Treponema entre otros.

Las ganaderías industriales almacenan los desechos de los animales en enormes balsas al aire libre, a menudo tan grandes como varios campos de futbol que son propensos a fugas y derrames. Según un informe elaborado por el Sindic sobre la contaminación provocada por purines en Cataluña* el exceso de nitratos provoca la contaminación de un 41% de las masas de agua subterráneas en Cataluñ

Si se incluyen las emisiones por el uso de la tierra y el cambio del uso de la tierra, el sector ganadero es responsable del 9 por ciento del CO2 procedente de la actividades humana, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65 por ciento del oxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global (GWP, por sus siglas en inglés) que el CO2. La mayor parte de este gas procede del estiércol.

También es responsable del 37 por ciento de todo el metano producido por la actividad humana (23 veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes. Y del 64 por ciento del total de amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.

Resistencias a antibióticos y superbacterias

Para evitar la propagación de enfermedades en las condiciones de hacinamiento y suciedad, y promover un crecimiento más rápido, los productores alimentan a los animales destinados al consumo con varios antibióticos. Más del 75% de los antibióticos ingeridos por los animales terminan sin ser digeridos en su orina y en el estiércol. A través de estos deshechos los antibióticos pueden contaminar los cultivos y aguas y en última instancia ser ingeridos por los humanos.

Desertificación

La demanda de tierras para el pastoreo es un importante impulsor de la deforestación. La organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación estima que el 70% de las tierras de la selva tropical del Amazonas se ha convertido en tierras de pastoreo.

El Agua que gasta la ganadería entre regar los cultivos que darán de comer a los animales, proporcionar agua potable a los miles de millones de animales cada año y limpiar la suciedad en granjas industriales, camiones de transporte y mataderos hace que la ganadería tenga un gran impacto en el uso del agua a nivel mundial. Se estima que la ganadería en España (según datos de Greenpeace) consume 48.000 millones de metros cúbicos de agua. El equivalente a todo el agua que se consumiría en hogares españoles durante 21 años. Según la FAO se requieren 15000 litros de agua para generar 1 kilo de carne.

http://www.sindic.cat/site/unitFiles/4255/Informe%20purines%20en%20Catalu%C3%B1acast_ok.pdf